Prevención


Siempre es mejor prevenir un problema de salud indeseado que tratar el problema mismo

La importancia de la prevención en el contexto de la prevención antidroga está relacionada con la prevalencia del uso y abuso de sustancias en la población y con el impacto que tiene en la salud y bienestar de la misma.

La prevención antidroga exige armas efectivas para alcanzar sus objetivos. No existe una única causa para el uso y abuso de drogas. Ni puede una sola bala erradicar el consumo de drogas. Las buenas intenciones no son suficientes. Por lo tanto, la concienciación de la potencialidad de la prevención antidroga es un auténtico reto.

La prevención antidroga es parte integral de un esfuerzo más amplio por garantizar que los jóvenes sean menos vulnerables y tengan más recursos. Al abordar factores de responsabilidad temprana mejor que problemas de abuso de sustancias más tarde, durante la adolescencia, las intervenciones pueden reducir el impacto adverso que tiene este abuso en cerebros en desarrollo y prevenir también daños asociados.

Educar no es fácil, nunca lo ha sido. Sin embargo, es una tarea que padres y madres no pueden delegar. No existe una fórmula mágica para asegurar el “éxito” en este terreno, pero sí algunas claves que pueden ayudarnos a que nuestros hijos se enfrenten con menor vulnerabilidad a riesgos como las drogas.

Trabajar con los más pequeños valores de protección como la autoestima, el autocontrol, la empatía o las habilidades de negación puede ser una de las estrategias más efectivas para evitar que, en el futuro, se manifiesten conductas problemáticas como el consumo abusivo de drogas.

El objetivo es formar personas, futuros adolescentes y jóvenes, con capacidad crítica que puedan enfrentarse a la presión del grupo de iguales, las modas o los estereotipos sociales manteniendo su propio criterio y autonomía. Pero para conseguirlo es necesario que desde la familia y la escuela se comience a trabajar con ellos desde edades muy tempranas. Tanto en el ámbito escolar como familiar.

Para empezar a prevenir el consumo de drogas los padres y madres debemos disponer de información suficiente de estas sustancias y sobre las formas de intervenir para evitar su abuso. Asimismo podemos desarrollar estrategias que potencien los factores de protección de los hijos y para ello debemos tener en cuenta cuatro áreas: establecer normas adecuadas, crear una buena relación afectiva con los hijos, mejorar la comunicación con los hijos y favorecer un uso satisfactorio del tiempo libre.  


La prevención es un labor de todos, no sólo de los expertos, los padres o los educadores. La prevención se compone de la suma de aportaciones que cada uno podemos ofrecer desde el papel que desempeñamos y desde el lugar que ocupamos: los médicos, el personal sanitario, policías, jueces, medios de comunicación… Todos tenemos algo que decir y algo que hacer y nadie puede hacerlo todo solo. NO debemos olvidar que…

-          Las drogas han existido, existen y existirán; por tanto debemos educar a los hijos para vivir junto a ellas, evitando que lleguen a establecer una relación problemática con ellas.

-          No es imprescindible saber mucho sobre drogas, pero sí necesitas saber cómo educar a tus hijos.

-          No te obsesiones con las malas influencias. Edúcales para ser autónomos e independientes.

-          No intentes que elija las opciones que tú crees que son mejores. Enséñale a tomar decisiones y a responsabilizarse de sus elecciones.

-          No temas los conflictos con tus hijos. Afróntalos.

-          Sírvele de modelo de empleo satisfactorio y saludable de tiempo libre.

-          Si tu hijo ha tomado contacto con las drogas, no dramatices y reflexiona antes de actuar.

-          No pienses que no tienes conocimientos suficientes para educar. Si tienes verdadera voluntad de hacerlo, lo harás bien. Dedícale tiempo, ten en cuenta unas ideas elementales y aplica el sentido común.


Ejes de Prevención

Prevención Primaria Esta referida al conjunto de actividades que se desarrollan para evitar la aparición del problema. Su objetivo es impedir o retrasar el consumo de sustancias psicoactivas, así como la aparición de conductas y factores que propicien su uso. Las actividades más comunes son: campañas informativas enmarcadas en un programa, información, formación, educación para la salud, actividades en la distribución del tiempo, entre otras.

Prevención Secundaria Esta referida a las medidas y estrategias que se utilizan cuando ya se han producido los primeros contactos con el consumo de drogas. El objetivo fundamental es evitar la instauración de usos problemáticos. Las actividades más comunes son: Programas educativos específicos para grupos de riesgo, detección precoz, intervenciones en crisis y orientaciones en momentos de urgencia tanto individuales como grupales. Estas actividades básicas de diagnóstico, orientación y tratamiento deben ser oportunas, integrales y efectivas.

Prevención Terciaria Es aquella que se realiza cuando se ha instaurado el consumo problemático. Tiene como objetivo detener el proceso de consumo y disminuir las consecuencias de su uso. Las actividades son básicamente de carácter terapéutico, desintoxicación, tratamiento, rehabilitación y reinserción social.

Estrategias según la Etapa de Intervención

Las estrategias están relacionadas con los objetivos de cada una de sus fases. El tipo de estrategia utilizada varía en función de la problemática que se priorize.

Estrategia Informativa: Tiene como objetivo sensibilizar a la población sobre la problemática del consumo de sustancias psicoactivas (cambio de actitudes y toma de conciencia). Ejemplo: campañas radiales y televisivas, movilizaciones, marchas.

Estrategias Educativas/Formativas: Su objetivo es procurar una visión general sobre el consumo de drogas, concientizar a la población y elaborar programas de ámbito comunitario ya que se trata de un problema cambiante y multidimensional.

Estrategias Participativas: Tiene como objetivo conseguir la implicación de la comunidad en la elaboración de programas de prevención comunitaria del consumo de sustancias psicoactivas. Este es el máximo nivel de participación a conseguir en la comunidad, tras su sensibilización y formación. Crea estructuras estables en la comunidad, planifica desarrolla y evalúa programas de prevención comunitaria.

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